Recuerdo cuando se empezó a hablar del Sida, a la que denominábamos “Peste Rosa”, y cómo se evitaba cualquier referencia al profiláctico, ya que la Iglesia tenía cierto poder en los medios locales. Poco ayudó la censura en esos tiempos. Recuerdo a una mujer preguntando si sentándose en la sala de espera de un hospital público podría transmitírsele, a través de la silla, el HIV.
Hoy “el relleno”, como le llamamos a todos estos temas que no son políticos ni vienen por recomendación superior, se tratan en los medios con desparpajo y sin criterio científico, como en aquel tiempo con el Sida. No hay control sobre estos contenidos, sin embargo en otros sí.
En esta época electoral es habitual que operadores políticos presionen sobre los medios para llevar el mensaje a su favor. ¿Cómo lo hacen? no solo comunicándose con los directivos en forma personal, una canallada, sino sumando, quitando o negociando nuevas pautas publicitarias.
Hubo en una época el dueño de una cadena de farmacias de Rosario ofrecía publicidad de su negocio y evitaba así que se hablara mal de él. No le duró mucho.
Los cambios de programación, los levantamientos y recortes de espacios periodísticos reconocidos, la desaparición de diarios, la ausencia de investigación periodística, el aumento de “notas de color” en los medios… en fin… muchas de las cosas que suceden y resultan inexplicables para la gente son consecuencia de las presiones que se ejercen desde el poder político a los medios. Es por eso que cada vez más periodistas están sin trabajo. Y cada vez más medios transformados en mesas de dinero político.
Hoy todos los periodistas hablan hasta los codos de la gripe porcina, de los barbijos, y de lo que se replique en otro medio al respecto, pero seguramente hay más muertos a causa de la desinformación, la falta de denuncias públicas sobre lo que se está haciendo mal y se podría hacer mejor, y la ausencia de esa figura, ese instrumento, que al periodista le da poder y lo diferencia de todo: la crítica independiente.
2 comentarios. ¡Haz el tuyo!:
Adhiero completamente... lamentablemente se ve cada vez más una televisón ligth y que en muchos casos "desinforma" o malinforma, muchas veces, intencionalmente y con fines poco felices.
El único remedio para eso, compañero, es participar, y dejar de sacar cuentas a la hora de la opinión pública. Hacerlo con la pasión y la idea por delante. Sólo así dejaremos de ser una sociedad especuladora. Olvidemos lo peor del europeísmo heredado, y ejerzamos lo mejor que latinoamérica nos dicta. Besito, Fer.
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