¿Con qué humor llegas a fin de año?

Los periodistas y las habas

periodistamultimedia

 

Unidos por una legumbre. Mi abuela decía “en todos lados se cuecen habas”, y al leer un artículo en un blog de una colega española no lamento haber nacido en Argentina y mucho menos haber trabajado en unos cuantos medios rosarinos.

“Lolacomomola” de Silvia Cobo titula su post Los periodistas somos personas”, con unos cuantos enlaces que vale la pena visitar, lo compartimos:

 

Por si alguien lo dudada, por si alguno se le olvidó: los periodistas somos personas. Corrientes, normales, con lo bueno y con lo malo, pero al fin y al cabo personas igual que nuestros lectores.


No estoy segura de que todos entendáis este post, pero personalmente - y en la medida que pueda tener valor mi opinión personal, es decir, más bien poca- éste es uno de los puntos que me parecen más urgentes en el periodismo de hoy. Me explico.


No entiendo a los medios en los que parece que quién hace el medio debe ser algún tipo de ente tan discreto que ni el lector se para a pensar quién  leches escribe/edita/pega la información que allí fluye. Allí, ni media cara y casi que ni medio nombre. Simplemente la marca (¡oh! ente demiurgo!)
Creo que "dar la cara" es más importante que nunca, en unos medios que necesitan desesperadamente establecer una nueva relación con su audiencia.


De nuevo, los periodistas somos personas, no dioses inalcanzables aislados en su Olimpo ni vacas sagradas que deban ser adoradas. Nada de eso.
Somos gente corriente que vamos al super, pagamos facturas, vemos el futbol -bueno, yo ahí, como que no encajo..-. Y como gente normal que foto-periodismosomos deberíamos ser tan accesibles como cualquiera.


Accesibles. Sí, alguno no lo entenderá y puede ser hasta difícil de aceptar por parte de algunos.


Viendo como está el patio de los medios, cuando el Washington Post dicta una guía de comportamiento para sus periodistas en medios y redes sociales, una sólo puede pensar un cosa: tienen miedo (y ya no saben como hacerse el harakiri...).


Y ese miedo sabemos muy bien de donde viene: de la ignorancia. No basta con darse una vuelta -ni dos y ni quizás tres- por una red social y internet para entender el impacto y los cambios profundos que conlleva en la relación con el lector. (Lo peor será que algunos no habrán dado ni la vuelta de reconocimiento...)


Si uno lee la guía del WP, si yo fuera un periodista a sueldo suyo, pensaría que lo mejor para ahorrarme problemas, sería ni intentarlo, a la vista de las restricciones - algunas muy absurdas, como los regalitos virtuales den Facebook...-.

 

Oigan, señores míos,
los periodistas no podemos seguir estando en lo alto de torres de defensa, aislados de todo y de todos -de los primeros, de nuestros propios lectores.


Como cualquier ciudadano tenemos derecho a interactuar en la red como nos parezca. No se preocupen, si no vamos por la calle en pijama, tampoco lo haremos en Twiter o en Facebook -se llama SENTIDO COMÚN- .


Es más, diría que como periodistas, no sólo tenemos derecho sino hasta el deber de estar ahí y escuchar qué dice la gente para la que se supone que escribimos. Nos deberían importar, ¿no es así?


Leí una columna en Time.com de James Poniewozik , donde el periodista hacía varias reflexiones entorno a las normas del Washington Post.
Recuerda su autor que los periodistas tenemos opiniones sobre los temas que cubrimos y que es absurdo tratar de esconder tal evidencia, "mantener la ilusión de que las noticias son producidas por gente sin opinión". (Y por entes flotantes, añado yo).

 

cartel_periodismo2006 "La objetividad -dice Poniewozik- no significa no tener opinión, sino que aún teniéndola, no nos subordinamos a ellas".


Pero volviendo al tema del post, los periodistas como personas que interactúan con otras personas, habla de estas reglas como de un intento de "sabotaje" por parte de los medios "a una conexión íntima con los lectores que Twitter y otros servicios hacen posible, y que los periódicos necesitan desesperadamente."


Es a lo que me refería con periodistas que son "accesibles". Accesibles porque quieren ser conectados a sus audiencias, no para ser adorados, sino para establecer vínculos y relaciones capaces de construir comunidades de personas alrededor de los medios.
Es por eso que me parece un gran sinsentido lo que se está dando en los medios grandes: el no saber si quieren o no quieren que sus periodistas tengan vida propia en la red.


Poniewozik cree tener una repuesta

"Entiendo por qué: para utilizar con éxito Twitter y otros medios, hay que ceder el control, y eso asusta de instituciones como el Post. Su vieja manera de hacer negocios es asegurarse de que (excepto por unas pocas estrellas como Bob Woodward) su personal siguen siendo los zánganos anónimos que se subordinan a la marca del periódico. Pero ese día ha terminado, y el Post sólo daña su marca poniendo las esposas a sus redactores en Twitter. Su política equivale a: simplemente no digas nada interesante, y todo irá bien".

No sé si llego tan lejos en mi argumentación, pero sí que creo que poner cara a quién hace las noticias, poderle contactar, dejarle mensajes, tener feedback al instante de los contenidos, abrir vías permanentes de comunicación con algunos lectores...


Considero que cosas así pueden ser la clave del éxito de un medio. Eso es construir comunidad de relación personal -uno a uno si me apuras- además de posibilitar al periodista conseguir fuentes y descubrir nuevos temas. Todo esto es especialmente posible en la información local o de proximidad.
Los lectores son hoy -y lo serán cada vez más- muy sensibles a esos detalles.


Pero los periodistas necesitarán también un cambio de actitud: dejar de esconderse tras la marca -o un escueto "redacción"- para decir quienes son y a qué dedican sus horas de trabajo (sabemos que a muchos les gusta pasar desapercibidos).


Back to the basics: los lectores están ahí y son personas. Los periodistas estamos ahí trabajando y también somos personas.


Dejemos que se conozcan, se relacionen y que vuelvan a confiar los unos en los otros. Ahí es donde veo la esperanza de un nuevo periodismo, en una nueva relación.


(Si has llegado hasta aquí, enhorabuena, tendré que invitarte a algo...)

Mito argentino: el agua del mate

 

3273983810_6c9b0c5cdf Se ha dicho y escrito poco sobre la temperatura del agua a la hora de cebar mate. Lo cierto es que la sabiduría popular exige que el agua no debe ser hervida por lo que hay que retirar del fuego la pava antes que se produzca ese acontecimiento físico.  Si la temperatura esta más allá de la recomendada el mate, además de muy caliente y amargo,  no permite muchas cebadas y se lava rápidamente, arruinando una porción de yerba.

La solución llegó de la mano de algunas pavas eléctricas que poseen un botón o una indicación que corta el agua cuando llega la temperatura ideal. Pero… ¿Cuál es la temperatura ideal? ¿es cierto que la yerba “rinde más” cuando la temperatura es la ideal?.

La respuesta llega de la mano del taller DOV, de orientación vocacional, dependiente de la Facultad de Ciencias exactas y Naturales de la UBA, en donde alumnos de escuelas medias, coordinador por un científico,realizaron las pruebas necesarias, allá por el 2007.

Para ello, se realizaron experimentos donde se midió la altura de la capa de yerba decantada luego de agregarle aproximadamente 100 ml de erva-mate-chimarrao-500gragua a una temperatura fija a la yerba. La yerba se colocó en un vaso de vidrio y se esperó de 30 a 60 segundos para la decantación. Cada grupo trabajó a una temperatura específica (entre 70 ºC y 90 ºC), algunos con agua común de la canilla y otros con la misma agua pero que había hervido previamente durante por lo menos unos 10 minutos.

El resultado de la velocidad final indica que, si cebamos el mate con agua a 90 ºC en lugar de a 80 ºC, el mate se lavará un 100 % más rápido. En  otras palabras, si preparando el mate con agua a 90 ºC, y éste, por ejemplo, se lava después de 10 cebadas, hubiéremos podido cebarlo 20 veces con agua a 80 ºC.

También se nota que los puntos correspondientes al agua previamente hervida están por encima de los puntos del agua sin previo hervor, indicando claramente que el agua “retiene” de alguna manera la información de que hirvió previamente. Volviendo al ejemplo anterior, si el agua a 80 ºC hubiera hervido previamente, el mate se hubiera lavado después de 8 o 9 cebadas en lugar de las 20 mencionadas.


Los investigadores concluyen que pareciera que efectivamente el mate se lava más rápido, cuanto más caliente está el agua y más rápido aún si es que ésta hirvió previamente, para encontrar las causas que producen esto, habrá que pensar nuevos experimentos para responder a estos interrogantes.

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Mi regalo de cumpleaños

Las canciones llegan y se quedan con uno en momentos adecuados. A pesar que la conocía la escuché con más atención y logró emocionarme esta vez. La armé en un video para que pueda ser compartida en mi blog.

“La vida es bella”, versión en español del tema original de la película de Roberto Benigni, cantada por Noa y Miguel Bosé (¡perdón!)…  así presentada, la declaro “mi regalo de cumpleaños” , hoy ya tengo 46 y no creo que el tiempo haya pasado inútilmente, a pesar de lo difícil que es  crecer, y con la sensación que no lo he hecho todavía, con muchas ideas en la cabeza y ganas de hacer mil cosas – por mi profesión y por mi vida -, junto al puñadito de afectos que me sostienen en andas, diría, casi no necesito más…

¡Gracias por tantos saludos! Disfruten de mi regalo, bah, esta canción,  ya se las regalé a Uds.

 (¡ah!.. y además es el primer video de alta definición que subo a Youtube).

 

El sexo sin amor te saldrá caro

CITY-HUNTERS-2 Casi la mitad de los participantes de la encuesta del mes de El Periodista en su Laberinto dijo considerar al sexo lo más importante de su vida (ver resultados más abajo), es quizá un poco exagerado, pero ciertamente. si le damos al sexo el valor que merece, seguramente incidirá plenamente en nuestra felicidad y supervivencia.

La realidad indica que que hay dos tipos de sexo disponibles en el mercado: con y sin amor. Ya se sabe eso de hacer el amor o simplemente coger. Sin embargo abunda más del segundo que del primero, a pesar de las enseñanzas de las telenovelas y las comadres. Hay una industria del sexo sostenida en la abundancia de imágenes sugerentes y hasta explícitas que, mezclada con el arte y la vulgaridad, calientan la pava de la población, hoy en la TV, la publicidad y la moda, un supermercado de buenas porciones de carne a la vista de niños y adultos.

Ya nada es lo que intentaron enseñarnos los curas en el catecismo, hasta ellos han caído en las redes del sí fácil y hasta casamientopodemos pensar que Dios se divierte con las situaciones que por culpa del sexo se generan en las personas.

La falta de límites del sexo llega  hasta  las más degradantes formas del placer,  el drama de la prostitución y  la explotación de mujeres y niños. Es que nos hemos encargado siempre de convertir lo bueno en algo horrible, pero es otro tema.

El sexo sin amor es también el encuentro furtivo de la infidelidad, la más hipócrita y difundida de las costumbres humanas,  que cuando se descubre suele destruir los vínculos sostenidos por la confianza, una amalgama pírrica, que la psicología convierte en uno de sus más exitosos productos.

Sin amor el sexo es solapado, burdelesco y suele tener sábanas usadas de hotel barato. Es el sabor de la aventura y del éxito fácil. Pero también es el progreso material de mujeres agraciadas, que van de “gatos” a putas, que dejaron al amor en el cajón de las bombachas, y que abrieron un negocio de su propio cuerpo.

Pero también hay hombres desesperados por ponerla en cualquier agujero, y otros que cobran por eso, y se cuelgan cocardas con triunfos ímprobos, mientras parecen hacer canotaje de competición en caudalosos ríos de semen.  Sin amor el sexo pierde el rumbo y se convierte en lo que sea y como sea, aunque sea grato, resulta insostenible.

Foto E Como la felicidad, el sexo con amor no dura toda la vida, y aparecen estas formas alternativas de cópula que terminan dejando a los actores vacíos, solos y lo peor de este tiempo: aburridos. Por eso se inventan cada vez más sofisticados aparatos sexuales, los que entran en ese terreno les pasa  lo que a los celulares: cada día sale uno mejor, más lindo, con más chiches…

El que elige no tener sexo es también un aburrido, sin duda, porque al menos hay que probar de esas mieles de la perdición alguna vez en la vida y no arrepentirse de haberla pasado bien. El buen sexo amoroso sigue siendo el vehículo ideal para llegar al bienestar absoluto que no requiere dinero, ni pinta, ni siquiera un falo enorme.

Cuando se está enamorado o enganchado con alguien, conquiensea y comosea, el sexo deja la carnalidad y se vuelve alucinante, un polvo mágico, un tren que te deja en la estación Felicidad, como un bobo en el andén, y con ganas de seguir de viaje.

Fabián Scabuzzo

 

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La encuesta de El Periodista en su Laberinto:

¿Es importante el sexo en tu vida?

Es lo más importante  98 votos  (51%)

No es tan importante 78 votos (40%)

No le presto atención  9 votos (4%)

Puedo vivir sin sexo 18 votos (9%)

Participaron 192 lectores

 

 

  • Y ya arrancamos con una nueva encuesta: ¿Con qué humor llega a fin de año?. ¡Gracias por participar!